viernes, 17 de septiembre de 2010

DE ROJO Y AÑIL ... (Soneto)

Este velo de bruma inconstante,
que surge suavemente de la brisa,
arrebuja las sombras un instante,
y el sol como un coloso las matiza.

La ola en la orilla sosiega su vuelo,
jugando a ser de luz blanca que se riza,
dejando tras de si un hermoso velo,
que la arena del mar luego tamiza.

Mientras tanto perdida entre la bruma,
parece que la mar quiera ser viento,
que juega a darle alas a la espuma.

Y le nace un lucero al firmamento,
que en rojo diluye su manto de añil,
ya viene asomando la luna de Abril. 

AFRICANUS PELIGROSUS

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